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06
03
2015

¿Eres aficionado a beber gin tonics? Te estás destrozando los dientes


La erosión dental, una afección poco conocida entre la población y que empieza a afectar a adolescentes y jóvenes por su alto consumo de bebidas ácidas y carbonatadas como refrescos y gin tonics. Cada vez vemos como gente se destroza más la boca con la dieta.

Estudios reciente demuestra la incidencia del botellón en la salud bucodental de los jóvenes para evaluar cómo afecta el alto consumo de alcohol en los dientes, analizando especialmente la acidez y el pH de determinadas bebidas. Una bebida como el gin tonic, señala, tiene un pH de algo más de dos puntos, mientras que los valores normales deben encontrarse entre 5,6 y 7,6. Por debajo de 4,5 puntos la superficie dental empieza a desmineralizarse.

Este tipo de bebidas hacen disminuir el pH de la saliva. El pH cumple una función muy importante y mantiene los elementos defensivos de la cavidad bucal como proteger la integridad de la mucosa, arrastrar restos alimenticios y bacterias, neutralizar los ácidos y remineralizar las lesiones dentarias y posee, además, propiedades antibacterianas.

Por debajo de 4,5, la superficie dental empieza a desmineralizarse y la patología consecuente puede evolucionar hacia la caries o la erosión. Además esta erosión es muy peculiar porque si nos cepillamos los dientes justo después intentando protegerlos es peor, hay que neutralizar la acidez con agua y leche y esperar una hora antes de cepillarse para dar opción a que haya una cierta remineralización. Si no, apunta, añadimos a la acción de disolución la acción traumática del cepillo que encuentra un esmalte debilitado y acelera un desgaste.

Qué hacer para evitar la erosión dental  

Para evitar esta erosión, además de limitar el consumo de estas bebidas, recomendamos el uso de una pasta dental que contenga flúor y de un colutorio aconsejado por el odontólogo.

En odontología ha surgido una corriente que tiende hacia intervenciones “mínimamente invasivas” que, previa detección precoz, permite diagnosticar lesiones tan pequeñas que se pueden ofrecer tratamientos ultraconservadores con el objetivo de tocar lo mínimo indispensable el diente. Para que estas técnicas tengan éxito, el paciente debe concienciarse de que no puede ir al dentista solo cuando siente dolor, sino que debe acudir a la consulta, al menos, una vez al año.

Se trata de intentar evitar que aparezca la patología y para eso hay que ir al dentista cuando se está bien, para que, si se encuentra un problema, que sea en el estadio más precoz posible, para que la más mínima intervención nos permita controlarla. Por el contrario, si el paciente espera a que el diente le moleste la intervención es mucho más agresiva, además de infinitivamente más costosa.

Es necesario, afirma, enseñar a los pacientes a visitar con más frecuencia al dentista, de manera que en la consulta se va a constatar que todo está bien y, si hay un problema, se corrige de manera sencilla.

Mejorando hábitos de dieta, higiene y cambiando algunas costumbres que no son muy adecuadas, podemos evitar muchos problemas periodontales y ahorrar dinero.

 


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